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Tesis de Pulacayo, testimonio de cuando los mineros buscaron tomar el poder

Tesis de Pulacayo, testimonio de cuando los mineros buscaron tomar el poder

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Autor: Página Siete

Hace 70 años se aprobó  la Tesis de Pulacayo, un documento histórico que trazó un horizonte para los mineros en torno a la toma del poder. Impregnó, además,  al sindicalismo nacional y hasta al nacionalismo revolucionario.

El documento fue aprobado el 8 de noviembre de 1946. Su nombre es Tesis central de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia, sancionado en el congreso de Pulacayo. Lo redactó Guillermo Lora.

Pero, ¿cuál fue la importancia de la aparición de ese documento en la Bolivia de hace 70 años? «Significó que el movimiento minero miró más allá de los intereses de gremio  para orientar su acción política hacia la toma del poder, dirigida a la construcción de la dictadura proletaria, su horizonte fue el socialismo. Trataba de articular la revolución democrático burguesa con la proletaria”, explica el analista Carlos Toranzo.

El expresidente de la Corte Nacional Electoral  Jorge Lazarte sostiene que este documento fue una tesis política que fue más allá de los trabajadores mineros. «Salta de lo social a lo político y pretendía darle un horizonte político a ese sector de largo tiempo, como si se tratará de un partido”.

El experto laboral, Rodolfo Eróstegui, explica que el texto le dio al sindicalismo nacional un horizonte  de  acción y de lucha. «Le dotó al sindicalismo boliviano   una filosofía que se enmarca en los preceptos del sindicalismo revolucionario”, afirma el especialista. 

«Desde esa época -dice-  el movimiento sindical se mueve sobre las bases del sindicalismo revolucionario… Aquí se aleja por lo tanto la senda de la democracia por la que el país intentó avanzar”. 

El protagonista

Toranzo y Lazarte coinciden en que en la tesis se puso como protagonista al trabajador, con un objetivo central: la toma del poder o la revolución.  «Fijó a la clase obrera, a los mineros, como la vanguardia revolucionaria que debía hacer las tareas que otras clases no pudieron. Marcó una impronta antiimperialista”, dice el analista político Toranzo.

Eróstegui indica que en el documento se concibió además al empresario o empleador  como el enemigo. Y esto se dio -afirma- porque   el movimiento sindical, al abrazar la filosofía revolucionaria,  convirtió a los empleadores como en su antípoda. «Aquí se borró la posibilidad de avanzar en las escalas de los matices grises: era blanco o negro”, dice. 

Partidos off side

Toranzo, al respecto, comenta que el documento «entendió al sindicato como partido, dirigido a hacer la revolución, utilizando todos los métodos posibles, en especial la acción directa de masas, la insurrección popular”.

Lazarte comenta que el documento, al poner al trabajador como protagonista, se puso también al sindicato como el movimiento que debía tomar  el poder.  Entonces se creía -indica-  que era el partido   el que se debía tomar el poder. Hasta entonces, el sindicato estaba circunscrito a reivindicaciones de carácter social.

 Algo superado

«La historia se hizo por un camino distinto al que marcaba  la Tesis de Pulacayo”, afirma Lazarte, antes de sostener que las tareas que planteaba el documento «no eran viables”. «Su mayor fracaso fue la Asamblea Popular de 1970”, afirma.

Toranzo expresa que «todas esas ideas, esa ideología marcó al sindicalismo boliviano, incluido al nacionalismo revolucionario”. Agrega que «las clase obrera y sectores nacional populares quedaron impregnados  con esa ideología, seguramente hasta 1985, año en que comienza el declive de la FSTMB y de la COB”.

Eróstegui sostiene que la tesis «cumplió su vigencia, como cumplieron su rol otros documentos ”, pero eso -considera- no significa que no esté presente en la mente de mayoría de los principales dirigentes o trabajadores, sobre todo esa dualidad «amigo o enemigo”.  

¿Cuál es el valor que tiene en la Bolivia de hoy? «Probablemente no tiene mucho valor, más que el del recuerdo  histórico. No obstante, quedan las huellas de la valoración de la acción directa de masas y el antiimperialismo que están adheridos a  la cultura política los movimientos populares. No en vano en Bolivia es más importante la «política en las calles que las instituciones”, cierra Toranzo.

 Un documento histórico

La minería fue el sector económico que alcanzó en Bolivia, a partir de la inmediata posguerra del Pacífico y, con mayor fuerza desde comienzos del siglo xx, el más alto nivel del desarrollo capitalista.

En el plano de la lucha de clases  se enfrentaban la poderosa burguesía minera encabezada por los tres «Barones del estaño ”(los consorcios de Patiño, Aramayo y Hochschild) y agrupada en la Asociación de Industriales Mineros de Bolivia, y el proletariado minero que logró aglutinarse en la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (Fundada en Huanuni, en junio de 1944).

En la lucha ideológica del movimiento minero, entre stalinistas y trotskistas, en el Congreso de Pulacayo, logró imponerse la tesis redactada por Guillermo Lora, que desde entonces (y pese a haber sido sustituida en posteriores congresos por otros documentos), ha venido a constituirse en una especie de expresión emblemática del trotskismo boliviano.  (Introducción a la Tesis de Pulacayo, publicada en la Antología de Documentos Fundamentales de la Historia de Bolivia.

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