Uyuni, una mirada al pasado

Hernán Veizaga Leytón

UYUNI, la capital del viento con aproximadamente 12 a 15 mil habitantes hasta la década de 1960,desarrollaba una actividad laboral y económica al influjo del movimiento ferroviario que unido a la explotación minera del distrito de Pulacayo hacían de este importante centro poblacional una de las más pujantes vías de desarrollo comercial, puesto que todos los minerales extraídos en el país eran exportados por ferrocarril hacia el puerto de Antofagasta y por consiguiente era la vía de ingreso de maquinarias, alimentos, insumos y otros haciendo de la aduana de Uyuni una de las más importantes del país, lo que permitió que existan más de 3 agencias aduaneras despachantes con verdaderos expertos en los ramos de exportación e importación, lo que más tarde le valió a ese enorme contingente de ciudadanos expertos que habían egresado de la Universidad Aduanera de Uyuni.

Lamentablemente la miopía e incapacidad de los gobernantes de entonces, aprovechando de dirigentes sindicales oportunistas y desclasados permitieron que el modelo de actividad puesto en funcionamiento por expertos ingleses en ferrocarriles, se desmembrara trasladando secciones íntegras hacia el interior del país, ocasionando así un ÉXODO masivo de habitantes, eran más de mil trabajadores con sus familiares que fueron ubicados en diferentes poblaciones y ciudades. Este éxodo es único en los últimos tiempos, el resultado fue que Uyuni quedara como pueblo abandonado, más de 1500 familias tuvieron que dejar este solar patrio. Sin temor a equivocarnos podemos asegurar que de los estantes y habitantes en Uyuni en los primeros 50 años del siglo XX, solo quedaron no más de 5 familias y como hecho hasta risible alguna vez se sugirió a estos también formar el Centro de Residentes Uyunenses en Uyuni.

Como resultado de este éxodo mayormente involuntario los centros de residentes uyuneneses en el interior del país comenzaron a realizar mayor actividad con la preocupación de velar por el terruño y se llegó a organizar el Centro Nacional de Residentes Uyunenses.

En una reunión nacional de aproximadamente 8 años atrás, con asistencia de delegaciones del interior se presentó una resolución destinada a honrar la memoria de quienes fueron verdaderos artífices para Uyuni ostente el título de Hija Predilecta de Bolivia.

PROYECTO: Que la principal avenida de Uyuni, hoy Potosí, sea denominada LIGA PATRIOTICA, que fue la institución que trabajó día y noche durante la campaña del Chaco, atendiendo no solo a los contingentes de nuestra Patria, sino también a los prisioneros paraguayos. En esta agrupación trabajaban casi todas las mujeres uyunenses, por ello englobando este homenaje es imperativa esta designación que honraría aunque anónimamente a esas valientes y sacrificadas mujeres. Entre todas estas dignas mujeres había una que destacó nítidamente y sin ser uyunense supo ganarse el reconocimiento y aprecio de propios y extraños, por ello y como justo homenaje una calle debía llevar el nombre de DOMINGA VDA. DE CLAROS. Esta sana intención se viene arrastrando hace muchos años y era intención del proponente que los hijos de esta señora hubieran gozado de este reconocimiento, lamentablemente hoy ya no será posible, porque estos descendientes fallecieron, pero están sus nietos directos, hijos natos de Uyuni, que podrían sentirse orgullosos de este acto justiciero. Lamentablemente esta resolución con aprobación nacional de residentes uyunenses, no se ha ejecutado y no sabemos las razones, será por desidia o desconocimiento de la historia, ya que los diversos alcaldes y concejos municipales no supieron, ni saben interpretar el sentimiento de los verdaderos hijos de Uyuni, seguros estamos que los anteriores concejos y alcaldes y el actual están integrados por vecinos quizás destacados, con méritos o sin ellos y solo afincados en esa noble tierra, pero ignorantes de su verdadera historia.

Nuestra generación que vivió hasta los años 50 del siglo pasado, poco a poco va dejando este mundo terrenal, por ello es imperioso que quienes todavía somos historia viviente de hechos y acciones que ameritan reconocimiento, debemos exigir que se cumpla este anhelo de los verdaderos hijos de Uyuni que fueron testigos de la labor de la mujer uyunense.

También debemos extrañarnos, porque debe ser tan grande la ceguera o incapacidad de las actuales autoridades y estantes y habitantes de Uyuni, que no les importa ni sienten por la tierra que los cobija o los vio nacer que siguen indiferentes permitiendo que se siga explotando el Salar de Uyuni, sin beneficio para la región. Continuamente la prensa nacional denuncia la explotación de la ULEXITA, ese componente tan especial y valioso del salar, sin que propios ni extraños de esa parte de la Patria siempre explotada se interesen por impedirlo.

LOS PUEBLOS QUE NO HONRAN A SUS HIJOS MERITORIOS NO MERECEN EL RESPETO DE LA COLECTIVIDAD.

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